Lauréats du Prix SOPHOT 2015
Vernissage, le mardi 19 Mai 2015 de 18h à 21h
Exposition : 20/05/2015 au 18/07/2015
Du mercredi au samedi de 13h30 à 18h30
Galerie FAIT & CAUSE
58 rue Quincampoix, 75004 Paris - Tél. +33 (0)142742636
https://www.fukushima-nogozone.com
Dossier de presse
www.fukushima-nogozone.com
« Revenir sur nos pas… »
« Ça peut paraître étrange de vouloir revenir ici,
mais le fait de le dire permet de garder le moral, de rester en vie. »
Shigeko Watanabe
NO GO ZONE
Fukushima – Japón. 2011-2014
Desde el tsunami y el desastre nuclear en marzo de 2011, Carlos Ayesta y Guillaume Bression han realizado numerosos viajes a la región de Fukushima y especialmente en los alrededores de la central.
De sus diferentes estancias en el lugar, resultan cinco series fotográficas con una fuerte estética que mezcla montaje y enfoque documental. Fotos imposibles, que sugieren las diferentes consecuencias de un accidente nuclear de esta magnitud.
¿Qué queda de una región cuando 80.000 personas fueron evacuadas durante la noche?
Serie A « ¿Claro-oscuro? »
¿Cómo se vive en medio de una amenaza tan invisible y desconocida como la radiactividad?
Serie B « ¿Pesadillas? »
¿Cómo avanza la vegetación sobre cada cosa y en cada edificio a medida que pasan los años?
Serie C « ¿Naturaleza? »
¿Cómo los objetos abandonados se convierten en reliquias de una Pompeya contemporánea?
Serie D « ¿Packshots? »
Y finalmente, ¿Con qué aprensión los antiguos residentes imaginan regresar a estos pueblos fantasmas?
Serie F. Para esta última, llamada « Volver sobre nuestros pasos », los fotógrafos solicitaron a los antiguos residentes y a veces a los propietarios, para que regresasen a sus negocios, escuela o lugares que anteriormente les fueron tan familiares. También pidieron a algunos residentes de la región de Fukushima que los acompañasen a esta zona prohibida. Una forma de que ellos viesen por sí mismos las consecuencias del desastre.
Frente a la cámara, sin embargo, todos debieron hacer « como si nada hubiera sucedido » y comportarse normalmente. Lo extraño y lo banal se mezcla así en estas fotografías casi sobrenaturales pero verosímiles, resultado de una histórica catástrofe nuclear. El objetivo es de testimoniar y no de militar.
Los fotógrafos documentan las consecuencias de una evacuación masiva y duradera, al menos para las ciudades más cercanas a la central de Fukushima.
26.01.2017 – 06:44H
Desde 2011 Carlos Ayesta y Guillaume Bression fotografían el área fantasmal evacuada por peligro de contaminación atómica tras el accidente nuclear. El territorio, delimitado por barreras de plástico transparente, mantiene todas las viviendas, edificios e infraestructuras, pero faltan los 80.000 habitantes originales. ‘’El accidente está lejos de terminarse, tanto en la central como entre los refugiados nucleares’’, dicen los documentalistas. Algunas partes de la zona de exclusión de Fukushima están delimitadas por grandes tiras de plástico como la de esta foto de Carlos Ayesta y Guillaume Bression ©
Mil kilómetros cuadrados de territorio en torno al complejo nuclear japonés de Fukushima-Daiichi, colapsado tras el accidente nuclear de 2011, son considerados zona de exclusión a la que solo se permite el paso eventual bajo la propia responsabilidad y en la que está prohibida la residencia —80.000 refugiados han sido realojados en otras áreas por la Administración—. Además de una profusa señalización de peligro por contaminación, las autoridades han desplegado en algunas zonas barreras de plástico transparente para señalar la frontera. Las lonas de plástico que envuelven árboles, construcciones, máquinas expendedoras… tiñen el lugar de una aterradora atmósfera de sala de autopsias.
Los inquietos fotógrafos editaron el libro Retracing Our Steps – Fukushima Exclusion Zone 2011 – 2016 (Volviendo sobre nuestros pasos – La zona de exclusión de Fukushima, 2011-2016) una antología de las visitas y un inventario de los encuentros que han mantenido con los evacuados, personas expulsadas de sus lugares de residencia tras la catástrofe. El libro, editado por Kehrer [152 páginas a 39,9 €], muestra lo que queda de una región evacuada de un día para al otro: paisajes intocables donde no hay cascotes, ruinas ni restos de un desastre tangible, sino una sensación fantasmal. « Lo normal y lo extraño se entremezclan en estas casi surrealistas pero plausibles fotografías ». Como si nada hubiese sucedido Los fotógrafos han querido indagar sobre qué emociones asaltarían a los antiguos residentes si regresaran a sus antiguos hogares, colegios o a los supermercados donde compraban a diario. Con la aquiescencia de quienes aceptaron el retorno para hacer las fotos, llevaron a personas de la zona a esos emplazamientos y las invitaron a posar como si nada hubiese sucedido. La indagación muestra las huellas psicológicas de la tragedia y el éxodo forzoso. Las imágenes son chocantes: una mujer posa con un carrito de la compra en un supermercado donde los envases de alimentos siguen en los estantes; un adolescente escucha música en la tienda en la que compraba discos; un oficinista simula atender un teléfono en su antiguo lugar de trabajo… Todos parecen estatuas de cera con miradas vacías y descreídas en lugares donde el tiempo se ha detenido. ‘Alguien ha movido algo de lugar’ « Mi marido y yo teníamos un salón de peluquería en Tomioka, a diez kilómetros de la central, hasta que tuvimos que evacuar. Cada vez que vuelvo aquí, tengo la extraña sensación de que alguien ha entrado y ha movido algo de lugar », dice Keiko Morimatsu. « Ya estoy acostumbrada, pero al principio ni siquiera podía quedarme una hora aquí, en mi vieja imprenta », añade Shigeko Watanabe. « Creía que podría regresar a vivir de nuevo, pero todos mis vecinos compraron casas en otros lugares y nadie planea volver (…) Esta zona es un pedazo de nada y nadie se preocuparía si desapareciera ». Los fotógrafos también muestran los centenares de miles de bolsas de plástico negro que, apiladas, contienen los 25 millones de metros cúbicos de materiales y tierra posiblemente contaminados, y el avance imparable de las plantas y la naturaleza que cubren automóviles y construcciones.

